Mostrando entradas con la etiqueta Tácticas de combate. Puntería (Francotirador). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tácticas de combate. Puntería (Francotirador). Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de abril de 2009

Ajuste y trayectoria



Ajustar un fusil significa colocar los elementos de puntería de tal forma que un disparo realizado en perfectas condiciones dará el centro del blanco. Las balas no se desplazan en línea recta, sino que en el plano vertical describen un recorrido en arco denominado trayectoria. Es por esto que las miras deben estar bien ajustadas en función del alcance. La línea que va del ojo al blanco es recta y cruza la trayectoria de la bala en dos puntos: en algún lugar cerca del final de la boca de fuego y en el blanco.

Línea de mira

Una de las formas de ajustar el fusil es a través del ánima.
Se extrae el cerrojo y se apoya el fusil sobre sacos de arena. Se mira a través de la recámara por el cañón, centrando la posición del fusil hasta que se vea el entro del blanco a través del centro del ánima.
Sin mover el fusil, se mira a través del visor telescópico y observa dónde caen las retículas, ajustando el asiento del visor hasta que la cruz filar coincida con la visión a través del cañón.
Se ajusta la elevación de acuerdo a las distancias convencionales a las que se tira: tres minuto y medio para 200 metros, nueve minutos para 400 metros, y así sucesivamente. También se puede ajusta el arma en un polígono de tiro y en condiciones óptimas. Se disparan tres proyectiles y se observa dónde hacen impacto. Se realizan las correcciones oportunas, se ajustan los visores y se intenta de nuevo. Hasta dar tres disparos en el blanco.

Inclinación

El acto de torcer el fusil a un lado, de tal forma que los elementos de puntería no estén en la vertical, recibe el nombre obvio de inclinación. Todos los cálculos de puntería son inútiles si no se mantiene esta alineación vertical, como se puede observar en la ilustración.
La fuerza de la gravedad hace que le proyectil caiga en vertical durante su trayectoria, y no se compensa por más que se incline el fusil.

Posición de tiro: Cuerpo a tierra

Esta posición, que ofrece la silueta más baja, resulta muy práctica tanto por motivos de abrigo como de estabilidad. Para asumir la posición correcta, el tirador debe orientarse hacia el blanco, con la mano izquierda adelantada y la derecha haciendo de talón de la culata. Con las piernas separadas las rodillas apoyadas en el suelo, para después situar la culata del fusil entre la rodilla derecha y el blanco.




El tirador se tumba sobre su lado izquierdo y coloca el codo del mismo lado adelantando en la misma línea. Utiliza después la mano derecha para apretar la culata del fusil contra su hombro derecho y asar bien el arma, apoyando el codo derecho en el suelo de tal forma que los hombros se encuentren al mismo nivel.

Asegura el llamado “punto de soldadura” y utiliza el codo izquierdo como pivote para ajustar la posición y encontrar una postura cómoda de puntería. La habrá logrado cuando la cruz filiar, centrada en el objetivo, se mueva entre las 6 y las 12 horas de un reloj imaginario al respirar normalmente.

Las sombras

Si no se observa directamente a través de la mira telescópica, seguramente se gverán sombras en el campo visual. Si aparecen en el visor sombras en forma de media luna, como éstas, el proyectil hará impacto lejos de la misma.




Comprobaciones



1-. La cruz filar debe estar nivelada
2-. El fusil debe reposar en una “V” formada por el pulgar y el índice izquierdo, apoyado en la palma, no en los dedos
3-. El codo izquierdo estará situado bajo el guardamonte
4-. La culata del fusil está cerca del cuello
5-. Hombros nivelados para impedir la inclinación del arma
6-. El cuerpo se halla detrás del fusil para absorber el retroceso
7-. El rostro está en firme contacto con el pulgar o la culata (“punto de soldadura”)
8-. Hay espacio entre el dedo en el disparador y la caja del fusil



La respiración



Correcto

Inhalación. Las retículas se mueven directamente hacia abajo a través del centro del blanco entre las 12 y las 6 horas

Incorrecto
Si las retículas se desplazan hacia abajo en ángulo, el codo izquierdo no se halla bajo el cañon de forma correcta

Para lograr la posición correcta debe moverse el cuerpo hacia la derecha sobre el codo izquierdo.


Fuente: Revista Comando

lunes, 27 de abril de 2009

El visor Starlight



El visor Starlight AN/PVS-2 permite disparar con precisión incluso en la oscuridad. Opera con baterías y aprovecha cualquier tipo de luz natural (de la luna o de las estrellas), que es amplificada en el visor, permitiendo observar objetos que, de otra manera, serían invisible.

A diferencia de las miras infrarrojas, el visor Starlight no puede ser detectado por el enemigo a menos de que el tirador sea descuidado y se olvide de mantener el ojo presionado firmemente contra el ocular. Si se deja un resquicio, parte de la luz emitida a través del ocular desprenderá un brillo que se reflejará su rostro.
El visor Starlight incrementa el peso del fusil en cerca de 2.7kg, así que es muy importante tener una buena posición de tiro y una depurada técnica de sujeción del arma. Siempre que sea posible, debe adoptarse una posición muy estable. Si el cielo está cubierto y apenas hay luz lunar o estelar, el visor no será de gran ayuda, pero sus prestaciones pueden mejorarse siempre que sea posible iluminar el área del blanco ccn bengalas o proyectiles de fósforo.


Con luz artificial ofrece una visión superior a la del ojo humano y una gran profundidad de campo. La niebla, bruma y nieve reducen las prestaciones del visor, al igual que sucede cuando se debe emplear en medio de una densa vegetación, pero las imágenes en un bosque ligeramente iluminado por luz de luna son muy buenas.

El visor Starlight en ningún caso debe permitirse que caiga en manos del enemigo. Si ello no va a ser posible, debe ser evacuado de inmediato o, en último extremo, destruido. Para esto último puede utilizarse estos dos métodos


1-. Coloque el visor en una hendidura en el terreno con el objetivo hacia arriba. Ponga una granada junto al mismo y hágala detonar. Asegúrese e que los componentes ópticos, el conducto intensificador de imagen y el oscilador hayan sido destruidos.

2-. Coloque el visor en un hoyo, y dispare un par de veces directamente al objetivo.

domingo, 26 de abril de 2009

Visor telescópico Redfield

Los francotiradores de la Infantería de Marina de EE.UU utilizan el visor telescópico Redfield acoplado al fusil de precisión M40 de 7,62 mm. El visor permite al francotirador dar en blancos apenas visibles al ojo humano. Magnifica la imagen de un mínimo de tres veces a un máximo de nueve, que se ajusta mediante el anillo de selección de potencia. Hallar la magnificación correcta depende de una regla básica generalmente: se necesita menor grado cuando hay malas condiciones de luminosidad, pues la baja potencia de magnificación da un campo visual más amplio y facilita al visor acumulación de la máxima luz disponible.

Cuanto mayor sea la magnificación, más pronunciado será el movimiento de las retículas, aunque la ampliación elevada permite ver más allá de la vegetación densa y de áreas en sombra. Es conveniente disparar utilizando, en la medida de o posible, la potencia más baja de magnificación, pues las retículas se concentran y se hacen más finas cuando se incrementa el grado de aproximación con el fin de no oscurecer el blanco.

El visor telescópico tiene dos líneas de referencia horizontales y paralelas, además de las retículas, y en alcance de hasta 550m, la distancia entre ellas se corresponde a unos 46 cm: la existente ente los hombros y la cintura del blanco. A más distancia corresponde unos 90cm, la media entre los hombros y las rodillas de una figura en pie. La secuencia de empelo es el siguiente:


1-. Se localiza al enemigo con el visor en el punto “3” para disfrutar de un campo visual amplio. Se escudriña la zona hasta que se detecta el objetivo.

2-. Se ajusta la potencia de magnificación hasta que la diferencia entre las dos líneas horizontales se corresponda con una distancia de 457 mm. Se lee la escala en el cuadrante inferior derecho y se ajusta el visor para el alcance señalado.

3-. Una vez determinada la distancia y ajustado el visor, se aumenta la magnificación para tener la visión más clara posible del blanco.

Sistema óptico

El francotirador debe de poseer un buen visor telescópico. El Redfield tiene una potencia de magnificación variable y las lentes están revestidas con fluorido de magnesio para garantizar la máxima transmisión de luz.




1-. Lentes del ocular. Magnifican la imagen real para la visión del blanco
2-. Reciben la imagen producida por la lente del objetivo y producen otra, parcialmente magnificada, en el plano focal B y con el objetivo en su posición
3-. Lentes verticales. Reciben la imagen producida por la lente del objetivo y producen otra, parcialmente magnificada, en el plano focal B y con el objeto en su posición.
4-. Lente del objetivo. Produce una imagen invertida del blanco en el plano focal A.
5-. Plano focal A
6-. Plano focal B

Fuente: Revista Comando

Viento, meteorología, condiciones lumínicas, humedad, temperatura y vientos

Viento y meteorología

El viento y otos factores meteorológicos pueden decidir que coincidan o no el punto de impacto elegido y el real, y también inciden en gran medida en la estabilidad del tirador, a menos que éste haga fuego en posición de cuerpo a tierra. La incidencia del viento en el disparo se determina según el sistema del reloj.

Condiciones lumínicas

La luz a la forma de ver el blanco. En general, se suele tender a disparar bajo en días claros y despejados, y alto cuando el cielo está nuboso o cubierto. En consecuencia, es aconsejable proveerse de un cuaderno de trabajo en el que se reseñen las condiciones de luz de cada día de prácticas de tiro para poder valorar la precisión de los disparos efectuados.

Humedad y temperatura

El aire húmedo es más denso que el seco, por lo que ofrece una mayor resistencia al avance del proyectil en su camino hacia el blanco. Esta desaceleración hará que la bala descienda más rápidamente de lo normal, por lo que el impacto será más bajo.

Las altas temperaturas producen el efecto inverso. El aire caliente es más liviano que el frío y ofrece una menor resistencia al proyectil, pudiendo provocar un impacto alto.

Una norma importante es la de asegurarse que el fusil no permanezca expuesto al sol. Porque si un lado del arma se caliente más que el otro se producirá una deformación, mínima pero suficiente para que el disparo yerre el blanco cuando se hace fuego desde distancias superiores a los 300 o 400 metros.

El arma y la munición deben estar secas. La munición debe estar seca. La munición húmeda es más fría que la seca: para que los cartuchos den el rendimiento esperando deben mantenerse secos y calientes. Si algunos están secos y otros húmedos, se obtendrán diferentes resultados en cada disparo.





Clasificación de los vientos





Los vientos se clasifican por el sistema del reloj, de acuerdo a la dirección desde la qu soplan en relación al tirador. Un viento que sople de derecha a izquierda se denomina de las 3 en punto: uno procedente de la izquierda y de frente se denomina a las 11 en punto. A cada dirección se le asigna valores fraccionarios en relación a su efecto en el proyectil.

Ajuste acimutal

La fórmula básica que hay que recordar es esta: DxV: 15 = al número de minutos de acimut que tienen que ser corregidos en el visor para obtener un valor total del viento. “D” es la distancia en centenares de metros y “V” es la velocidad del viento en kilómetros por hora. Una forma de establecer la velocidad del viento es mediante la propia observación sensorial.

1-. Es difícil percibir un viento de menos de 5 km/h; se detecta porque arrastra el humo
2-. Uno de 5 a 9 km/h se percibe en el rostro
3-. Uno de 9 a 10 km/h mueve las hojas de los árboles
4-. Uno de 14 a 21 km/h levanta polvo
5-. Uno de 21 a 27 km/h mueve los arbustos

Puntería

Cuando se disponga a entrar en acción, se debe tener presentes dos aspectos fundamentales: el emplazamiento y que su arma esté en las condiciones adecuadas. Con años de entrenamiento habrá aprendido que elegir la posición de tiro idónea es una de las condiciones más importantes para el éxito de la misión.

Las cuatros posiciones de tiro básicas son: cuerpo a tierra, sentado, rodilla en tierra y de pie. Que se adopte una u otra dependerá en gran medida de las circunstancias, pero en cualquier caso deberá ser la que ofrezca mayor estabilidad, el sector de tiro más amplio y la mejor cobertura.
Una buena posición de tiro debe respetar cinco premisas

Postura natural

En primer lugar, el tirador debe conseguir una postura cómoda, natural.
El secreto estriba en que fusil sea una prolongación del cuerpo, de tal forma que se pueda apuntar al blanco sin pensar en el arma, como si esta fuese una parte más de su anatomía. Para comprobar que se ha conseguido, se apunta hacia un lugar cualquiera, se cierran los ojos y se relaja el cuerpo.

Si al abrir los ojos, cinco o diez segundos después, el fusil sigue apuntando sobre el blanco querrá decir que se ha objetando una posición natural de puntería.


Apoyo en los huesos

Una posición de tiro firme IJ segura re­quiere que el cuerpo se apoye en los hue­sos, no en los músculos. En posición de cuerpo a tierra, la mano izquierda se halla adelantada, con la palma hacia arriba, y en ella se apoya el guardamano del fusil. El antebrazo y el codo izquierdo deben estar directamente debajo del cañón, pues de lo contrario habrá que forzar los mús­culos del brazo para sostener el fusil y no se conseguirá la estabilidad necesaria. La culata se sostiene firmemente contra el hombro, con el codo derecho apoyado en el suelo, formando un ángulo para dar equilibrio al cuerpo.


Empuñadura

La mano derecha debe sostener el arma con firmeza, con el pulgar sobre la parte superior, formando el llamado "punto de soldadura" contra el pómulo. El dedo índice está en contacto con el disparador, sin tocar el guardamonte ni la caja del arma, y manteniendo una presión constante sobre el mismo. Una excesiva tensión o relaja­ción de la mano derecha puede producir un brusco tirón de la cola del disparador, y el movimiento indeseado del arma.
El pómulo debe mantenerse contra el pulgar, de tal forma que la cabeza, el brazo, la mano y el arma constituyan un todo y para que el ojo se mantenga alineado con los elementos de puntería antes y después de disparar.

Respiración

El movimiento rítmico de la caja toráci­ca puede alterar la puntería. En vez de ello, debe inhalarse antes para expeler sólo parte del aire V retener el resto mientras se apunta y dispara. No debe contenerse la respiración más de 10 segundos ya que de lo contrario se puede producir una ten­sión muscular y algún movimiento invo­luntario.

Pulsar el disparador

La forma en que se presiona la cola del disparador es uno de los factores más im­portantes del tiro de precisión. En ello re­side la clave de abrir fuego sin alterar la alineación de los elementos de puntería del fusil con el blanco.
El dedo índice debe tocar el disparador en algún punto entre la falange y la falan­gina; la posición exacta depende de los hábitos del tirador, del tamaño de su mano y de la forma en que ésta sostiene el arma, V de las dimensiones de esta última. Con­tra lo que pueda parecer, no es fácil empu­ñar un fusil de la forma correcta para que se produzca la necesaria coordinación entre el ojo y la mano.
A menos de que el disparo se haga en el momento preciso en el que la cruz filar del visor está centrada en el blanco, proba­blemente se fallará el tiro. Esto puede parecer una de las verdades de Perogrullo, pero es todo lo que se puede afirmar sobre el tiro de precisión. Es muy importante la presión que se ejerza sobre la cola del disparador.